Setas y hongos

22/10/2009

El otoño es también tiempo de setas, pero no es tiempo de hongos; porque con frecuencia utilizamos la palabra equivocada y llamamos a la “parte”por el “todo”. Los hongos no son las setas, si no que son los seres vivos que las originan. Las setas son el fruto que producen los hongos, y los hongos son un reino de seres vivos tan importante como lo son el reino animal o el reino vegetal (reino al que por cierto, los científicos habían colocado a los hongos hasta finales de los años 60) y son además unos organismos elementales para la propia vida en el planeta.

Los hongos, como acabamos de decir, son unos microorganismos fundamentales para la vida; junto con las bacterias se dedican, entre otras cosas a limpiar el planeta, a transformar la materia orgánica en inorgánica, es decir (en el bosque) las ramas, hojas, troncos y raíces muertas en sales minerales -enriqueciendo así el suelo de los bosques, prados y campos-. Son unos seres aparentemente tan elementales y su ciclo biológico tan particular que en ciencia no se les reconoce sexo masculino o femenino sino que son “+” o “-“ y su fruto -o cuerpo fructífero- es lo que nosotros conocemos con el nombre de setas.

Los hongos se pueden clasificar, en función de su alimento, en descomponedores, herbívoros, carnívoros o insectívoros, incluso hay hongos que se alimentan de otros hongos. Así pues, son unos organismos extremadamente versátiles capaces de colonizar prácticamente cualquier lugar de la Tierra. Hasta hoy se han descrito unas cien mil especies y anualmente se descubren unas doscientas mas, la mayoría de ellos ( un 70 % ) no producen setas sino unas pequeñas estructuras mas simples para la dispersión de sus esporas, estas estructuras cuando se agrupan en ocasiones, son visibles es lo que llamamos "moho".

El cuerpo de un hongo solo puede ser visible al microscopio, este suele parecerse al de una red o entramado de fibras trasparentes o traslúcidas y en ocasiones pueden ser blancas o rosadas dependiendo de la especie (es esa pelusilla blanquecina que tienen los champiñones o cualquier seta en la base del pie).

Las setas aparecen como resultado de la fusión de miles de fibras o "hifas" de un hongo “+” con otras tantas de otro hongo “-“ que se encuentran mientras avanzan por el suelo. A partir de esa fusión se originará una seta en pocos días. La misión de la seta es la de dispersar las esporas (o semillas) del hongo y lo hace siguiendo dos caminos. Estas esporas se originan en el extremo basal de las laminillas del sombrero, o cabeza de la seta, que crece sobre el extremo del pie. Cuando el sombrero se abre y separa de la tierra, las esporas caen desde las laminillas a medida que van madurando en un goteo continuo que dura los pocos días que vive la seta, el aire ayuda a la dispersión de estas. Este fenómeno es fácilmente visible si colocamos el sombrero o cabeza de una seta sobre un folio en blanco y lo retiramos un día después, veremos la imagen de las laminillas formada por miles de esporas que se han desprendido del sombrero de esa seta.

La segunda estrategia que sigue el hongo para la dispersión de sus esporas es la de hacer su fruto comestible y atractivo (sobre todo por su aroma) y valerse de los animales que ingieran este fruto, sea una seta o trufa, para (tras acabar su digestión) dispersar sus esporas a kilómetros de distancia de su origen, por eso hay setas que son comestibles. Los frutos de los hongos no siempre tienen forma de seta, las “patatas de monte”, “pedos de lobo” y "bejines" son otros tipos de frutos de hongos pero de aspecto esférico como la trufa solo que estos se desarrollan sobre el suelo y las trufas bajo el suelo.

A diferencia de lo que la mayoría de la gente cree, una gran parte de las setas no son venenosas, sencillamente son no comestibles o tienen poco valor culinario. De hecho, el porcentaje de especies de setas tóxicas es relativamente bajo y dentro de las tóxicas tan solo unas pocas (quizás se puedan contar con los dedos de una mano) son mortales. El problema es que para el profano casi todas las setas se parecen mucho y nuestros bosques seteros suelen tener especies mortales, de ahí la mala fama que de manera ancestral tienen las setas.

Hoy, la búsqueda de setas se ha convertido en una práctica muy extendida, al punto que algunas provincias han puesto en marcha zonas acotadas (por la que hay que pagar si se quieren buscar setas) con objeto de controlarla, incluso hay cotos privados como en la caza.
Nuestro país es muy rico en setas, tenemos todavía una gran masa forestal muy rica en especies, variable en altitud y latitud, esto permite que se puedan buscar setas en la península ibérica prácticamente los 12 meses del año. En verano podemos encontrar setas en los Pirineos o el Macizo Central que hasta el mes de Octubre no se encuentran en zonas mas bajas como La Mancha o Extremadura y en pleno invierno se pueden buscar níscalos en la provincia de Granada o en verano champiñones silvestres en Galicia y Cantabria.

Los hongos son fundamentales para la vida de las plantas ya que se unen a través de sus raíces con el 95% de las plantas para beneficiarse de una de las mas asombrosas sociedades que hay en la naturaleza, “las micorrizas”. Por medio de esta asociación la planta suministra azúcares al hongo y este le proporciona suministro extra de fósforo y potasio que obtiene del suelo, de esta manera ambos salen beneficiados.

Los hongos son uno de los primeros seres vivos que poblaron la tierra firme y lo hicieron en compañía de las algas en una asociación parecida a la que acabamos de ver pero que en este lugar dieron lugar a los líquenes, ancestros de las primeras plantas superiores que colonizaron el planeta y las setas son producto de los hongos mas evolucionados.

fuente: Elaboración propia