domingo 31 de octubre de 2010

SETAS Y GASTROBOTANICA (y II)


SETAS MORTALES


Salir al campo a por setas significa: disfrutar de la naturaleza, hacer ejercicio sano al aire libre ( = 8 horas de trekking), también significa disfrutar de otras aficiones como la fotografía, la gastronomía y el turismo. La recompensa es múltiple porque el paisaje de otoño es el uno de los fenómenos visuales mas espectaculares  de la naturaleza  que se pueden experimentar. La luz del otoño, el contraste de colores, la temperatura perfecta, la calma y silencio de los bosques en valles y colinas acompañan y garantizan la jornada perfecta setera; tomar alguna precaución para no estropear este escenario nunca está demás.



Recolectar  y comer, por error, setas venenosas es una noticia que de tarde en tarde nos recuerda del riesgo escondido a esta práctica.

 En realidad no hay tantas setas venenosas y muchas menos lo son  mortales. Es cierto que tóxicas no significa mortales, muchas veces significa, malas digestiones, cólicos, náuseas o vómitos y de ahí no pasa. Pero cuando  nos cruzamos con una seta venenosa, debemos al menos reconocerla. En nuestra última salida nos encontramos condos de ellas, la primera todo un clásico:  Amanita phalloides. Esta fue la especie que acabó con la vida del Emperador Romano Claudio a quien se la ofrecieron mezclada junto con la reina de las setas, una prima cercana pero comestible: Amanita caesarea  ( el "ou de rei" catalán, ó huevo de rey)



Amanita phalloides  recién salida del "huevo"
Seta pequeña, mono-color, amarillo pálido -casi blanco-, tiene dos características que la hacen fácilmente reconocible. La primera es la volva de la base, típica del género Amanita. La volva  es como una cáscara de huevo -pero blandita- que está adherida a la base del pie. Si la seta es recién nacida (como la de la imagen) incluso puede tener restos de esta cáscara sobre un sombrero semiesférico.


La segunda característica  la encontraremos a medida que la seta evoluciona; ella va desarrollando un sombrero en forma de paraguas que crece, se abre y deja, tras de sí, un característico anillo a media altura del pie.

El anillo es muy típico en otras especies de setas y por su presencia no indica  que estemos ante una seta venenosa, por ejemplo los champiñones tienen anillo y son excelentes comestibles.

Así pues, el color amarillento, presencia de volva blanquecina en la base y un anillo (ambos aparecen en la foto) , son los aspectos macroscópicos  (que se ven a simple vista) nos indican frente a que especie de seta nos encontramos. 

Otras especies del género , también tóxicas y en algún caso hasta mortales son A. pantherina y A. muscaria, o seta de los enanitos del bosque.


Amanita pantherina (seta mortal)
Amanita phalloides con volva y anillo

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